Hace dos años me encontraba descontento en mi trabajo y un día soñé que estaba construyendo un gran castillo de arena en la playa, llegaba una ola enorme, y aunque el castillo inicialmente aguantaba la embestida, terminaba por desmoronarse enteramente. Sentía tristeza: tanto esfuerzo en vano. Consideré reconstruir el castillo, pero pensé “ya estoy aburrido de esto” y me ponía a caminar por la playa y veía a otras personas absortas, construyendo sus propios castillos de arena. “Llegará una ola que se las destruya, como a mí”, pensaba, “pero al menos están entretenidos, no hay que disuadirlos”.

Hay sueños de los que despertamos sabiendo exactamente lo que significan, y ese mismo día hablé con mi jefe para renunciar.

De El día en que nací… (recordado en 2020-01-22).