A childhood dream from Toronto, recovered years later.

En esta época soñaba muy vividamente y siempre tenía lucidez en mis sueños. Comenzaban con un vórtice que se formaba en mi cama, y girando, se hacía cada vez más grande. La primera vez que apareció me dio mucho miedo, me intentaba alejar del agujero pero, extendiéndose, se tragaba todo a su alrededor. Me sujeté de uno de los pilares de mi litera, grité y pataleé pero perdí el agarre y el agujero me succionó, y caí en un mundo distinto. Grité para que mi mamá me sacara de ahí, pero no llegaba y algo me distrajo y comencé a explorar un mundo nuevo donde sucedían cosas imposibles, de tal manera que aprendí que el agujero no era algo malo, y cada vez que reaparecía en mi cama, me tiraba al agujero con menos miedo y más entusiasmo.

A esta edad consideraba este mundo como real. Casi siempre eran aventuras placenteras, pero en una de estas “aventuras al otro lado”, mi madre moría. Desperté llorando y corrí a la habitación de mis padres, donde con gran alivio descubrí que mi madre no estaba muerta, sino durmiendo.

De El día en que nací… (recordado en 2020-01-22).