Estaba en una especie de relación con un hombre homosexual, del arquetipo bien educado, elegante y manipulador. Yo ya no lo quería en mi vida y le pedía que se fuera, pero me decía las cosas de tal manera que lograba convencerme de quedarse por más tiempo.

Finalmente decidí que era suficiente, si quería que se fuera tendría que echarle por la fuerza. Estábamos en mi recamara y cuando intenté agarrarlo se escondió en el armario y sacó una metralleta, disparando hacia todas partes sin ver.

Me escondí detrás de la cama y vi una bolsa con granadas, tomé una y la aventé. Pero luego me di cuenta que había olvidado quitarle el pin para que explotara, pero el suceso fue suficiente para distraer al personaje y me le fui encima. En el armario encontré un cinturón y con él lo ahorqué. Me decía cosas que me hacían dudar si matarlo, como que se iba a ir por su propia voluntad, que lo que había hecho no era para tanto, y por un momento lo dudé, pero recordé que este era su modus operandi de siempre, y que tenía que eliminarlo.

Apreté tan fuerte como pude, y en el estrago él quedó detrás mío, yo todavía sosteniendo el cinturón. Con todas mis fuerzas tiré de tal manera que salió volando hacia el frente y cayó unos metros adelante. Creí haberlo matado, y estaba por verificarlo cuando sonó el teléfono, que era un fijo pegado a la pared.

""" —“Hola” —“Hola buenas tardes, ¿ya llegó el mensajero con la joya?” —“No sé de qué me habla, es la segunda vez que me hablan al respecto” —“Ah, disculpe, me equivoqué de número”, dijo una chica del otro lado del teléfono. """

Sabía que la llamada estaba relacionada con este suceso, pero no sabía cómo. Fui a buscar al manipulador, pero en ese momento entró un chico a la recamara para buscar su teléfono. No quería que viera que había matado a alguien, y fingí estar ahí como si nada. El chico estaba como distraído, absorto, encontó su teléfono y salió del cuarto.

En ese momento me encontré en el pasado, caminando por un parque con otros amigos y el manipulador. “¿Qué tiene que ver la llamada contigo?” le pregunté. “Es mi hermana, cuando sabe que algo malo me ha pasado, me llama para confirmar que esté bien”. Entonces supe que no había manera de contestar correctamente a esa llamada, el hecho de que contestase yo era la indicación de que había un problema.

Me desperté con la sensación de que el manipulador aún no había sido eliminado.