Pasión con f
F. se había hecho de un piso nuevo en Madrid. Era espectacular, todo forrado de madera antigua, y tenía una biblioteca grande con una vitrina en donde había textos orientales exóticos. Vi los títulos y todos me llamaron la atención.
F. me mostró un cenicero, donde ahora recogía donativos de la gente que venía a su casa a hacer meditación. Aún estaba manchado de ceniza, mi entendimiento era que dejar de fumar estaba atada a su práctica de meditación y por eso solicitaba ahí los donativos.
Me apetecía darle un beso, pero no quería lidiar con las repercusiones de corto y largo plazo. Luego pensé “qué diablos” y la tomé de la cintura y le planté un beso. Ella respondió tirándome a la cama. Se desvistió y estaba en forma, aún con curvas. Tuvimos sexo de forma muy pasional, yo con ciertos desatinos por mi celibato prolongado, y ella estaba en sus días, pero estos parecieron meros detalles de un todo muy pasional.
Como este sueño se dio inmediatamente después del de la chica morena pensé: “me siento mucho más relajado con una chica que no me parezca tan atractiva”.